martes, 9 de febrero de 2010

El Peronismo Federal buscaría que el salteño Juan Carlos Romero sea el presidente provisional del Senado

Por Mauricio Cantando

La unión que lograron en diciembre los bloques de la oposición de Diputados, que le permitió arrebatarle al kirchnerismo el control de las comisiones, no tiene hasta ahora un correlato en el Senado, donde el 24 de febrero se realizará la sesión preparatoria que defina las nuevas autoridades.


La semana pasada Morales y Pichetto volvieron a verse a las caras. Cerca de las bancada kirchnerista son tajantes cuando se los consulta respecto de diálogos con el peronismo opositor: “Sólo estamos hablando con el radicalismo”, insisten, priorizando así a los 18 radicales por sobre los 19 senadores opositores de bloques varios.


Una decena de ellos proviene del peronismo opositor y ya vieron la jugada que los tiene de rehén. Este grupo blanqueó en diciembre que buscaría que el salteño Juan Carlos Romero sea el presidente provisional del Senado. Y no están dispuestos a abandonar la pelea.

Tienen una razón clara: si el kirchnerismo conserva ese lugar, serán o ellos o Cobos los que puedan convocar a sesiones. “De qué sirve en ese esquema sacar un dictamen de Comisión”, repiten.

El núcleo duro de los peronistas opositores tiene a Romero, la salteña Sonia Escudero, al sanjuanino Roberto Basualdo; a los sanluiseños Adolfo Rodríguez Saá y Liliana Negre de Alonso; a los santafecinos Carlos Reutemann y Roxana Latorre, a la chubutense Graciela Di Perna, al riojano Carlos Menem y a la bonaerense Hilda “Chiche” Duhalde. En zona gris quedó la Liberal correntina Josefina Meabe.

Aunque no conforman un bloque único, este núcleo pretende negociar temas en conjunto y sobre todo, protegerse de los acuerdos parlamentarios entre radicales y peronistas kirchneristas. La elección de autoridades de la Cámara y de los miembros de las comisiones, será la primera oportunidad que tendrán para demostrarlo.


A quince días de esa ceremonia, las principales negociaciones se redujeron a referentes de la UCR y del kirchnerismo, que cuenta con 32 votos y tres aliados, dos menos que lo necesario para alcanzar quórum. Las miradas de todos los bloques están puestas en los peronistas pampeanos Carlos Verna y María Higonet, con bancada aparte, dispuestos a negociar tema por tema.

Pero al margen de la suerte que les depare este dueto a unos y otros, para la renovación de autoridades el kirchenerismo apuntó todo a un acuerdo con la UCR, como en los viejos recintos.

La moneda de cambio, una vez más, es el oficialista José Pampuro, presidente provisional del Senado, cargo que le sigue al del titular del Senado, el vicepresidente Julio Cobos.

Con éste último de su lado, los radicales, comandados por Gerardo Morales, no se oponen a que el senador bonaerense le siga en la línea sucesoria y se concentraron en pelear lugares en las comisiones.

“Queremos que se respeten las proporciones del recinto”, repiten en la UCR. Confían en contar con la presidencia de al menos seis comisiones y aceptan dejarle al kirchnerismo las titularidades de las comisiones de gestión.

La duda es si harán los esfuerzos necesarios para que en esas comisiones el Gobierno tenga minoría. Para logarlo necesitan reunir a toda la oposición visible y convencer a los pampeanos, que seguramente pedirán más lugares.

En diciembre, el jefe del bloque kirchnerista de senadores, Miguel Pichetto, ya fracasó en su primera gestión con estos últimos, cuando le ofreció a Verna la presidencia de la Comisión de Presupuesto, hoy en manos del kirchnerista bonaerense Eric Calcagno.

“Si Kirchner no se metía, en diciembre se acordaba todo”, repiten varios radicales en el Senado. En esa fecha Morales y Pichetto habían avanzado en un preacuerdo que dejaba al kirchnerismo con el poder en las comisiones clave y al radicalismo con seis presidencias. El resto del recinto debía resignarse a repartirse las sobras.

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