martes, 9 de junio de 2009

Nestor Kirchner enredado en operación contra De Narvaez

Néstor Kirchner ya no se molesta en ocultar que el oficialismo está detrás de la embestida judicial contra el candidato de Unión PRO, Francisco De Narvaez. Tuvo que aclarar que el gobierno no hackea mails, pero avaló y recomendó leer la nota de Página/12 que, sugestivamente, consiguió en “exclusiva” los fundamentos de Faggionato Márquez. Los servicios de Inteligencia K en escena, como en los “carpetazos” a Olivera y “Juanjo” Álvarez.

Asustado por encuestas que lo muestran acechado por Francisco de Narváez, Néstor Kirchner se soltó las trenzas. Tras un amague de campaña dentro de cierta línea de sensatez, el ex presidente no dudó en dar señales claras de que el kirchnerismo está motorizando la embestida judicial contra el candidato de Unión PRO, al que intentan embarrar lo más posible en la sensible causa de contrabando de efedrina.
Sí, la misma que en los albores de la investigación causaba escozor en la Casa Rosada, cuando se supo que traficantes de esta sustancia habían aportado a la campaña presidencial de Cristina Kirchner -causa que hoy duerme en el juzgado de Servini de Cubría-.
El ex presidente, por algún motivo bastante incomprensible, rompió hoy todos los códigos no escritos de las campañas negativas y dejó demasiado en claro su vínculo con la nota publicada por Página 12, que reveló el oscuro soporte probatorio al que apeló el multidenunciado juez Federico Faggionato Márquez, para incriminar al candidato de Unión-PRO.
Es que tras la aparición hoy de un sugestivo artículo en el matutino de inocultable orientación oficialista, que revela contactos vía mail entre De Narváez y el prestigioso columnista de La Nación, Carlos Pagni, Kirchner tuvo que salir a aclarar que “el Gobierno no hackea las casillas a nadie”. Lo que, en términos políticos, cualquier asesor recomendaría “no aclarar, porque oscurece”.

Pero surge aquí una importante salvedad: avaló cada línea escrita por la periodista Nora Veiras al recomendar la lectura de ese artículo que desnuda, según sus propias palabras, “el mail que le manda al señor De Narváez a un periodista” y el “sistema de manejo y de ida y vuelta que marca la relación de ciertos sectores de la prensa con este señor”.
Estas afirmaciónes en boca del hombre fuerte del Gobierno, alienta las sospechas de que es la SIDE o algún otro dispositivo de espionaje del kirchnerismo, quien está detrás de la “pinchadura” de las casillas de mails de, por ejemplo, el periodista Carlos Pagni y el candidato De Narváez.
No es ninguna novedad, pero no deja de sorprender que el ex presidente se refiera tan abiertamente a la cuestión. No es la primera vez, durante el ciclo kirchnerista, que Página/12 accede a información "calificada" sobre Francisco de Narváez o algún otro dirigente opositor, material que suele provenir de dependencias gubernamentales.
El diario oficialista viene movilizando una intensa cobertura de los aspectos más delicados de Francisco de Narváez, sobre todo a través de columnas de Horacio Verbitsky, a la que se sumó ahora la “revelación” de que Faggionato Márquez recibió la copia de un mail de forma "anónima" entre el candidato y empresario y periodista Pagni.
Algo también llamativo es que el juez, en lugar de investigar la aparición de documentos privados de procedencia sumamente sospechosa- y que de hecho violan la garantía constitucional de reserva de la correspondencia privada a la que se asimila el correo electrónico-, les da crédito y los utiliza para incriminar a la víctima del espionaje.
Y, por detrás de él, aparece avalando esta práctica nada menos que el ex presidente, marido de la Jefa de Estado y principal figura política del país.

Página/12 y el carpetazo

No deja de llamar la atención, durante el ciclo kirchnerista, la reiteración de episodios de destrucción de dirigentes opositores, en los que aparece Página/12 reproduciendo información que a todas luces parece provenir de la SIDE.
El 10 de septiembre de 2006 la periodista Victoria Ginzberg escribió el artículo “Un excelente elemento que no defraudará la confianza”. El título de la nota es una definición que el ministro de Interior de la dictadura, Albano Harguindeguy, habría dado para recomendar a Juan José Álvarez como posible agente de la SIDE.
Al tomar Kirchner el gobierno incrementó notablemente el presupuesto de la SIDE, el cual llevó a los 240 millones. Esos números han ido creciendo año tras años hasta llegar en 2008, con el primer presupuesto de Cristina Kirchner, a los casi 600 millones.
El carpetazo contra “Juanjo”, cuando se posicionaba como articulador de un primigenio bloque de peronistas opositores en la Cámara de Diputados, dejó traslucir la sospecha de contactos de la SIDE con el diario.
De hecho, en la nota donde desandan un profundo historial de Juanjo Álvarez –bajo el alias Javier Alzaga- como agente durante la última dictadura, mostraban directamente una foto del legajo de Juanjo Alvarez en su época de agente de inteligencia, material que si lo podía provenir de la propia SIDE.
Por último, queda también para el recuerdo otro “carpetazo” K: la denuncia trucha a Enrique Olivera, a quien acusaron de poseer una cuenta millonaria radicada en el exterior. La información se supo falsa poco después de las elecciones legislativas de ese año, lo cual no pudo evitar el daño ocasionado. Fue tan burda, que el propio denunciante –el entonces dirigente ibarrista Daniel Bravo- tuvo que retractarse y reconocer que había sido víctima de una operación para perjudicar electoralmente a Olivera y Elisa Carrió. En poco más de dos semanas, se verá si esta vez, la táctica vuelve a darle resultado al oficialismo. xxzxx

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